Como un oleaje, cada enero los cerezos japoneses florecen en Okinawa, pasan por Kioto y Tokio y llegan a Hokkaidō alrededor de marzo. La estación de los sakuras recorre el archipiélago de sur a norte, y con ella la antigua práctica llamada hanami, que refiere al hábito de hacer un picnic bajo un árbol de cerezo en flor. Estos árboles han dado origen a numerosas leyendas.

La leyenda de la joven Sakura

Una de las más antiguas cuenta la historia de una joven llamada Sakura, cuyo amor por un guerrero fue truncado por la guerra. Según la leyenda, ella esperó su regreso bajo un cerezo hasta que finalmente falleció de tristeza. Conmovidos por su lealtad, los dioses transformaron su espíritu en las delicadas flores del árbol, que cada primavera florecen como un recordatorio de su amor y devoción.

cerezos

La costumbre “hanami” estaba originalmente limitada a la elite de la corte imperial, pero pronto se expandió a la sociedad samurái y, para el periodo Edo, también a la gente común. Durante su corto lapso de floración, los pétalos de los sakura caen como espuma blanca sobre las avenidas, los parques y las personas que se reúnen bajo ellos para celebrar la belleza. Familias y grupos de amigos, obreros, indigentes y niños se dejan ver en el parque Ueno, en Tokio (uno de los lugares predilectos de los capitalinos), en plena contemplación de su tesoro medioambiental.

sakura

Árboles encantados

Otra leyenda habla de los sakura como árboles encantados que protegen a los samuráis caídos. Se dice que en tiempos antiguos, los cerezos de ciertos templos crecían sobre tumbas de guerreros y que sus flores adquirían un tono rosado más intenso con cada batalla, como si absorbieran el espíritu de los que murieron bajo sus ramas. Por eso, en algunas regiones de Japón, se cree que cuando un sakura florece especialmente vibrante, es señal de que un alma valiente descansa en paz bajo su sombra.

sakura_japon
sakura

Los árboles de cerezo siempre están sanos y rebosantes gracias a que los japoneses consideran que la belleza es un fin en sí mismo, y nadie piensa que es extraño que una persona detenga su paso para tomar una rama de sakura e inhalar su apenas perceptible aroma. Así, la importancia de la apreciación botánica también es un acto político; es una mezcla de información cultural y un acto de conservación de las especies. Para los japoneses, la temporada de árboles de cerezos es propiamente entendida como la transitoriedad de la vida humana.

Planea tu viaje en Kiboko para vivir la transformadora experiencia de la floración de el sakura.

Recommended Posts